La Promesa de Esperanza en las Tormentas de la Vida

Annie Johnson Flint fue una huérfana que, junto con su hermana, fue criada por padres adoptivos que la llevaron a confiar en la fidelidad de Dios. Ella comenzó a enseñar en la escuela a principios de 1900 y se enfermó con una artritis paralizante. Como resultado, se le hizo casi imposible caminar y tuvo que abandonar la enseñanza. Con los padres adoptivos muertos y su hermana débil e incapaz de cuidar de ella, Annie se trasladó a un sanatorio. Allí comenzó a escribir y vender poesía para pagar su estancia y su cuidado. Aunque no tenía ninguna esperanza de recuperación o de alivio, Annie, en agonía física, escribió poemas que testificaban de la fidelidad de Dios. Uno de sus más famosos poemas, al que se le puso música, es “Él da mayor gracia”. Esta impactante canción habla de que nuestro Padre celestial nos da gracia una y otra vez para satisfacer cualquier situación que enfrentemos, a pesar de nuestras debilidades y limitados recursos.

Freedom from Guilt and Shame

Una de sus obras menos conocidas es uno de los últimos poemas que escribió, titulado “Lo que Dios ha Prometido”. Dos de las estrofas de ese poema dicen:

 

Dios no ha prometido cielos siempre azules,

Ni que toda la vida sea un sendero florido;

Dios no ha prometido sol  sin chaparrones,

Alegría sin dolor, paz sin tribulaciones.

 

Pero sí ha prometido fuerzas para cada día,

Descanso del trabajo, luz para el camino,

Gracia para las pruebas, ayuda del Cielo,

Inagotable compasión y amor sin fin.

                                                                        -Annie Johnson Flint

 

            Annie, junto a millones de personas antes y ahora, aprendió que aunque Dios no siempre nos evita  el dolor o las circunstancias difíciles, siempre camina con nosotros, animándonos y dándonos gracia para cumplir cualquier desafío que enfrentemos aquí en la tierra.1

           

Satanás, ¡Mis Promesas No Son Tuyas! Pag. 121-122. Por Dra. Iris Delgado.

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