La Voluntad de Dios para su Vida

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gl. 2:20).

 

            Hoy más que nunca necesitamos el poder del Espíritu Santo para que guíe nuestros pasos y nos ayude a entender los tiempos que estamos viviendo. Durante nuestros viajes, vemos a todo tipo de personas y de todas las denominaciones venir a Cristo y ser llenas del Espíritu Santo.

            El bautismo del Espíritu Santo es la puerta de entrada a una experiencia más profunda con Dios. Es una invitación a convertirnos en uno con Cristo. Es un llamado superior a una vida de bendición.Deliverance from Evil by Dr. Iris Delgado

            Dios está llamando a su pueblo a tener una relación más intima con él, permitiendo que el Espíritu Santo nos enseñe el significado de estar crucificados y entregados a Cristo.

            Cuando aplicamos Gálatas 2:20 a nuestra vida, el poder de la resurrección de Jesucristo se manifiesta a través de nosotros. Solo allí nos convertiremos en adultos espirituales, capaces de alcanzar el propósito superior que Dios tiene reservado para nosotros.

            La voluntad de Dios es que cada creyente entienda el propósito por el cual ha sido llenado con su Espíritu, y que aprenda a sujetarse al Espíritu y ser dirigido por él. Si más cristianos entendieran que no han sido llamados por Dios para ser cualquier cosa o hacer cualquier cosa por él, sino para sujetarse completamente a la dirección del Espíritu Santo y llevar los frutos del Espíritu, el pueblo de Dios estaría disfrutando hoy de otra posición de autoridad, dominio y abundancia.

            Jesús dijo:

“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:14-16).

 

Destruya las Obras del Enemigo, pag. 169-170. Por Drs. John e Iris Delgado.

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