Promesas Para el Crecimiento Espiritual

Break Those Curses!

Promesas de perseverancia en la adversidad

 

Perseveraré en medio de la adversidad, la persecución, el sufrimiento, las pruebas y tribulaciones. Dios ha prometido que todas las cosas nos ayudan a bien a los que aman a Dios y son llamados de acuerdo a su propósito. Muchas cosas excelentes y productivas nacen en el horno de la aflicción. Dios también ha prometido que puedo regocijarme en los sufrimientos porque producirán perseverancia, carácter y esperanza (Salmos 119:67; Isaías 43:2; 48:10; 54:7; Romanos 5:1-4; 8:18,28; 2 Corintios 4:17; Santiago 5:13; 1 Pedro 4:13).

 

Dejaré que el espíritu de paciencia y gozo gobierne mi vida y tome posesión de mi alma. El Salmo 23 es una promesa de que Dios es capaz de protegerme en medio de todas las circunstancias. Mi paciencia producirá en mí las promesas de Dios como herencia (Lucas 21:19; Hebreos 6:12; Santiago 1:2-8).

 

El Señor me afirma y me sostiene con su diestra. Cristo Jesús está sentado a la diestra del Padre, que me salvará. “Si anduviere yo en medio de la angustia,…y me salvará tu diestra” (Salmos 34:19; 37:24; 50:15; 138:7; Miqueas 7:8).

 

Promesas de guía y sabiduría

            Una persona puede ser muy culta e inteligente en las cosas del mundo. Pero en el ámbito espiritual sobrenatural, necesitamos la sabiduría y la guía del Espíritu Santo de Dios. Sin ella, nos perdemos la mejor parte de nuestro éxito. Sin ella no podremos ver al enemigo cuando entra deslizándose.

 

El Señor guía mis pies con sus ojos. También me guías según tu consejo, y me guías a toda verdad (Salmos 32:8; 73:24; Juan 16:13).

 

La Palabra de Dios es una lámpara y una luz. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmos 119:105). El Señor dirige mis pasos (Proverbios 16:9; Isaías 45:13).

 

Soy bendecido cuando oigo, obedezco y hago la Palabra de Dios. Esta promesa es para mí y para mi familia (Lucas 11:28).

 

Mi casa está llena de cosas buenas. Mientras llene mi corazón con la Palabra de Dios y su sabiduría y la obedezca, mi casa siempre estará llena de cosas buenas (Deuteronomio 6:6-11).

 

El Espíritu Santo me enseña sabiduría. El testimonio de Jehová es fiel, me hace sabio (Salmos 19:7). “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría” (Proverbios 3:13). “Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará” (Proverbios 24:3).

 

La sabiduría de Dios es una defensa y la vida para mí. “Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores” (Eclesiastés 7:12). “…la sabiduría: ayuda a tener éxito” (Eclesiastés 10:10, NTV).

 

La guía del Señor me lleva al éxito. Mientras yo busque la guía del Señor, Dios me dará éxito (2 Crónicas 26:5). “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora” (Proverbios 4:18). “Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir” (Isaías 48:17).

 

La promesa de regocijarse

 

Me regocijaré y me alegraré en gran manera, porque grande será mi recompensa. Me alegraré y me gozaré en el Señor por su abundancia de todo. Amaré al Señor con alegría(Deuteronomio 24:47; Salmos 100:2; 126:3; Mateo 5:12).

 

El gozo del Señor es mi fortaleza. Dios promete renovarnos con óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado para que Él sea glorificado (Nehemías 8:10; Isaías 61:3).

 

Ofreceré sacrificios de júbilo a mi Señor porque Él levanta mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean (Salmos 27:6).

 

Satanás, ¡Mis Promesas No Son Tuyas!, pag. 102-104. Por Dra. Iris Delgado.

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